
Y la guadaña de la muerte te llevó consigo como muchos, toreros quisieran morir en una plaza de toros.
La arena de la placita “La Esperanza” quedó grabada con la huella de tus cascos y cruel destino con tu sangre torera, de caballo torero.
Tu brida quedo vacida, tu boxer quedo triste y desolado y en los tendidos del alma de Jaime, Gustavo, Fery, y Enrique rota la ilusión de verte triunfante como en Concepción, como en Matara.
Ya no estarás más en tu apacible Chilca para recibir de las manos de Ena tus zanahorias, ni de las frágiles manitos de tus niños dueños Fatimita, ni José Alfredo tu alimento. Te fuiste Torero dejando una estela de angustia, y el dolor de Jaime no es de la lesión de ese día, el dolor de Jaime es el dolor de haberte perdido.
Adiós mi bello blanco.
Adiós mi noble Dray Sack.
Adiós mi noble Dray Sack.
Adiós caballo Torero.
Es un justo homenaje a tan buen torero al que quise mucho aun recuerdo su alegria cada vez que llegaba a chilca y desde al auto le enseñaba sus zanahorias
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